El otro lado

13/05/2021

Sí, habíamos oído hablar de ellos pero no sabíamos si calificarlos de héroes o de traidores, y ni siquiera sabíamos a ciencia cierta si habían existido realmente porque todo lo que sabíamos de ellos procedía de las canciones que cantaba nuestro druida o de viejos demasiado viejos como para que nos fiáramos de sus recuerdos. Además, como ninguno de los que había marchado había vuelto, todo eran conjeturas.

Lo que imaginábamos, a través de las canciones, era que aquella tierra estaba llena de fruta, celebraciones y hermosas mujeres, y que por eso los que habían cruzado el monte para llegar al otro lado nunca habían regresado. Pero nuestro jefe nos decía que de ahí no se regresaba y que cualquier huida sólo podía traer muerte y desolación a nuestra aldea. De hecho, la gran gripe del año 324 había sido la consecuencia de la marcha de nuestro sacerdote y sus seguidores. Así lo decía nuestro libro de Historia.

¿Lo decía simplemente para asustarnos y mantener así su control sobre el pueblo? Era imposible saberlo y cada habitante del pueblo tenía su propia teoría al respecto. No nos vamos a quedar toda la vida en este agujero, decían los más jóvenes. Aquí estamos a salvo, decían los otros.

Finalmente se organizó una expedición nocturna compuesta por cuatro adolescentes, una viuda y un matrimonio mal avenido. No dudaron en llevarse víveres que nos pertenecían a todos.

Yo los oí pero no avisé al resto. Por una parte sentía curiosidad por saber qué les pasaría. Por otra pensaba que cualquier cosa sería mejor que este inacabable sopor.

Por la noche oímos rugidos que vienen del otro lado.

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